sábado, 10 de septiembre de 2011

El ocaso de Occidente

Hace muchos años, el Mediterráneo era el centro del mundo. Grecia, la cuna del pensamiento y la filosofía y Roma de las bases del Derecho y la organización política. El amor por el arte, la literatura y la retórica nacieron en aquellos paisajes del mare nostrum. Academias primero, universidades y monasterios después, sirvieron para perpetuar siglos de sabiduría.

Ya sabemos qué ocurre hoy. En apenas 50 años las universidades han pasado de ser cuna de traidores y semilleros de ciencia, a transformar su vocación: Ser fábrica de profesionales de éxito. Y ahora, cuando nadie sabe hacia donde vamos, miramos alrededor en busca de alguno de aquellos profetas a los que no dejamos nacer.

Pero quizá no sea tan malo el panorama. Veamos, si buscamos un poco nos queda Francis Fukuyama, Krugmann, Robuini, Chomsky... ...Uy uy uy, que me estoy angustiando.
Nos duele, pero Occidente está pereciendo. Como si de un cáncer se tratara, el mal que nos acecha se ha ramificado por doquier. La metástasis llegó a la Iglesia, los intelectuales, los medios de comunicación, la política y la economía. Hoy estamos a un paso de doblar la rodilla al suelo y desplomarnos. ¿Existirá una solución? Quizá sea posible todavía: La refundación del Mundo Occidental, de Europa; la sustitución del sistema económico; la rehabilitación de la Universidad; el retorno a los valores morales.

Pero para volver al esplendor hace falta una guerra de ideas, una revolución cultural, un ejercicio de introspección histórica. Algunos estamos dispuestos a combatir... ¿Quién se alista?