domingo, 27 de octubre de 2013

La Crisis tiene solución

Ningún economista, por sabio que parezca, tiene el convencimiento de cómo vamos a recuperarnos de esta resaca económica. No se intranquilicen, no tienen la solución. Es sencillo, simplemente muchos no han comprendido su esencia.

No es nada nuevo, pero ahora que el barco se hunde es cuando las ratas afloran. En todos los estados Occidentales han estallado escándalos de corrupción política, económica y financiera. No estamos peor que hace diez o quince años. El problema es que estamos igual y que, además, ahora se muestran las vergüenzas en público. Y como lo que no se ve no es pecado, ahora sí nos echamos las manos a la cabeza.

La Economía ha fracasado como Ciencia y hemos de reconocerlo, así nos duela. Un análisis técnico bursátil, una visión por la contabilidad de los bancos, unos pocos datos macro, de nada sirven si no poseemos una visión más amplia.

En definitiva, con un nivel cultural en decadencia, a pocos se les ha ocurrido pensar que detrás de todo esto está la naturaleza del hombre, y más en concreto, la peor parte de la misma.

No somos el ser racional económico que busca siempre lo óptimo o se puede prever por siete o diez parámetros. Somos lo que somos, y el haber perdido de vista la capacidad de poder conocernos y de nuestra naturaleza trascendente y libre nos ha llevado al desastre. Quién iba a pensar que bancos casi centenarios jugaban al bingo con paquetes de activos que casi ninguno (¡o ninguno!) de sus empleados compredía. O que decisiones de compra de miles de millones pudieran ser realizadas sin ningún control. O que los balances de todas las cajas de España estuvieran maquillados (unos más, unos menos).

De qué nos sorprendemos. Habremos llegado a la Luna, pero lo peor de nosotros sigue estando allí. Lo mismo que cuando tan apenas conocíamos el metal. Madoff, Ruiz Mateos, Florentinos, Lemhan Brothers, Bankia, Lagarde... Nada nuevo bajo el sol. La diferencia es que durante los últimos 70 años hemos ido moral y humanísticamente cuesta abajo y sin frenos. Casi nadie lo percibía.

La Crisis tiene solución. Un cambio de modelo total, exento de corrientes ultraliberales y de personas carentes de toda ética. Esta es nuestra Tercera Guerra Mundial. No ha sucedido de repente, no ha estallado Chicago o Moscú. Hemos perdido la guerra y tenemos que reconstruir nuestros pueblos desde cero. Como en los tiempos de Adenauer, De Gasperi, Churchill, Robert Schuman...
Fijémonos en su altura de miras.




sábado, 26 de enero de 2013

Santiago Niño Becerra

Para quien no lo conozca, Santiago Niño Becerra es un catedrático de economía del prestigioso Instituto Químico de Sarriá, cuna de profesionales técnicos de primera categoría. Hace años que sigo sus artículos y predicciones. Pienso que su mérito no es tanto el que haya acertado en muchísimas situaciones, sino en que ha sido de los pocos profesionales que han dicho las cosas por su nombre.

Sus ideas de cómo hemos llegado hasta aquí, dónde estaremos y por qué se pueden resumir sintéticamente en pocos puntos:
  • Desde hace varias décadas el modelo económico actual se encuentra agotado, de modo que se han tenido que ir tomando medidas para "parchear" el sistema y seguir por la senda del crecimiento.
  • La principal medida utilizada para mantener la demanda agregada ha sido el uso de la deuda.
  • La deuda, que ha crecido de forma monstruosa, ha proporcionado un crecimiento ficticio que ya no se puede mantener. No es viable generar más deuda para generar PIB.
  • En consecuencia, un modelo agotado no puede crecer, ya no se puede recurrir al artificio de la deuda y para colmo la falta de crecimiento ha derrumbado los ingresos de estados, familias y empresas y las enormes deudas no se pueden pagar.
El profesor Niño no aporta demasiadas soluciones y realiza demasiados paralelismos con la Gran Depresión. Razones no le faltan para ambas cosas, puesto que los principales economistas mundiales no se ponen de acuerdo en las medidas correctas para salir de la crisis y las comparaciones con el período de los años treinta -estadísticas en mano- son sorprendentemente similares.

Entre otros de sus postulados, afirma que el modelo actual está agotado porque se ha basado en la creación de PIB a partir del desplifarro y la asunción de que las materias primas y recursos financieros eran infinitos. En su visión del futuro que nos espera, ve un mundo de supereficiencia económica, robots y máquinas que sustituirán al factor trabajo que crearán un desempleo estructural muy elevado y la potenciación de regiones y sectores económicos viables que tendrán un poder ascendente en detrimento de los estados.

También sobra población. A montones. Para este problema todavía no nos ha dado -o no se ha atrevido- a proponernos una solución.

Sin embargo, el profesor Niño desprende un halo un tanto turbio en algunos de sus planteamientos e incluso en aspectos de su trayectoria profesional. Sus trabajos pseudo científicos basados en la astrología, sus convicciones políticas -aunque las niegue mil veces- y afirmaciones cercanas al paganismo masónico dan buen ejemplo de ello.

Pero de esto hablaremos más adelante.