domingo, 9 de febrero de 2014

Breves clases de Liberalismo

Muchas veces se habla de la corriente de pensamiento económico y político denominada Liberalismo y se nos llena la boca en un sentido u otro. ¿Pero de qué trata realmente?. Unos puntos resumidos de su doctrina económica podría hacernos reflexionar.

  • Los Bancos Centrales: Son para el liberal de casta y origen un gran satanás. Responsables de la impresión de dinero fiduciario, de políticas monetarias laxas que crean burbujas y de una regulación (manipulación) que impide que las fuerzas del mercado se equilibren por sí mismas. El resultado de su existencia, conforme al pensamiento liberal, es un desastre para la economía y germen de las crisis que hemos vivido.
  •  Estado del bienestar ('benefits', estado social, etc..): Al tratarse de un tema muy polémico normalmente se evita el debate directo. Tan sólo en crisis como la actual, en donde la recaudación del Estado se derrumba, se habla claramente del sobredimensionamiento del mismo. "Crean vagos", "falta de motivación", "paternalismo económico" y demás males que reducen la productividad, la competitividad y el espíritu emprendedor. En síntesis, adormecen el espíritu económico del hombre (y encima lo pagamos entre todos!).
  •  Impuestos: Mentía. El primer punto no es el origen de todo los males y causa de perdición. El auténtico satanás es el Estado en sí mismo, y sobre todo, el peor de sus extensos brazos: Los impuestos. Con ellos se esquilma a los emprendedores y se premia a los holgazanes. El reparto de riqueza que en teoría producen no es bueno en sí mismo y en muchos casos sólo sirve para malgastar el dinero en asuntos que al buen liberal en nada le incumben.
  • El dinero:  Al buen liberal le retuerce la existencia del dinero fiduciario. Es cierto que quizá no sea el mejor sistema y se presta a abusos si no existe responsabilidad, provocando desastres económicos sin parangón, como hiperinflaciones y problemas en la percepción del riesgo. Por otro lado, es un instrumento que bien usado sirve para facilitar liquidez en momentos de crisis y ayudar a mejorar a la enconomía en ciclos de desapalancamiento.
  • El oro:  El patrón oro es al liberal como a los judíos el Arca de la Alianza. Un día estuvo vigente, fue la pauta oficial durante siglos y símbolo de una de sus épocas doradas. Ahora nada se sabe de él. Desde que Nixon decidiera abandornarlo definitivamente en los 70 por las Crisis del Petróleo, los liberales siguen reuniéndose e imaginando aquellos tiempos gloriosos -que no vivieron- con copa en mano. En definitiva es un medio por el cual los Estados no podrían intervenir en el valor del dinero (no se puede fabricar oro) y por tanto estaría a merced de la sabiduría del mercado.
  •  El trabajo: Denomínese así a la actividad desempeñada por aquellos individuos más capaces, más eficientes y que más hacen aumentar la productividad y/o competitividad de la empresa a la que sirven. El fin último es dar valor a los accionistas.

 Otro día seguiremos profundizando en más términos; que los hay y no tienen desperdicio.

domingo, 2 de febrero de 2014

Vuelta a los orígenes

Hace unas semanas escuché a un filósofo hablar del Nuevo Sistema Económico. No era una profecía, sino la alternativa sostenible al capitalismo liberal.

Visto que el sistema de crecimiento infinito es inviable, que se generan ciclos de apalancamiento/desapalancamiento que producen los económicos y que los recursos y el trabajo son limitados y escasos, no queda otra que pensar en otros modelos.

No le interesa al Liberalismo Económico un cambio de sistema, o mejor dicho, la crisis del sistema sí ha interesado a dicha corriente. ¿Por qué? Porque se ha conseguido que en la Europa del Sur, se propaguen las reformas de desprotección social, darwinismo económico y desrregulación. Todavía no han conseguido uno de sus objetivos finales, que es la eliminación de los Bancos Centrales, pero tiempo al tiempo.

No obstante, e ideologías a parte, lo que queda claro es que la Crisis ha sido sistémica. Los gurús del mundo de Blade Runner predicen un cambio de modelo basado en la eficiencia como máxima absoluta, escasez del trabajo, por no ser un bien necesario para la economía, y prevalencia de concentraciones sectoriales sobre Estados.

Lo peor de todo es que creo que sí llevamos ese camino, pero lo que no tienen en cuenta es que, como casi todo en Historia, sí puede tener vuelta atrás. Dicen que las revoluciones no están de moda. Es un error histórico tal aseveración. No por estar en el siglo XXI dejamos de contener nuestro instinto levantisco hacia los poderes que provocan un malestar social.

Aquel filósofo que esuché sí parecía coherente. Una nueva ruralización es probablemente la vía de eregir una economía realmente sostenible, con más puestos de trabajo y una sociedad menos deshumanizada. Me encantó la idea porque yo siempre he opinado lo mismo.

Para lograr esto, como siempre, primero habrá que conquistar la cultura; después caerá todo lo demás.