sábado, 26 de enero de 2013

Santiago Niño Becerra

Para quien no lo conozca, Santiago Niño Becerra es un catedrático de economía del prestigioso Instituto Químico de Sarriá, cuna de profesionales técnicos de primera categoría. Hace años que sigo sus artículos y predicciones. Pienso que su mérito no es tanto el que haya acertado en muchísimas situaciones, sino en que ha sido de los pocos profesionales que han dicho las cosas por su nombre.

Sus ideas de cómo hemos llegado hasta aquí, dónde estaremos y por qué se pueden resumir sintéticamente en pocos puntos:
  • Desde hace varias décadas el modelo económico actual se encuentra agotado, de modo que se han tenido que ir tomando medidas para "parchear" el sistema y seguir por la senda del crecimiento.
  • La principal medida utilizada para mantener la demanda agregada ha sido el uso de la deuda.
  • La deuda, que ha crecido de forma monstruosa, ha proporcionado un crecimiento ficticio que ya no se puede mantener. No es viable generar más deuda para generar PIB.
  • En consecuencia, un modelo agotado no puede crecer, ya no se puede recurrir al artificio de la deuda y para colmo la falta de crecimiento ha derrumbado los ingresos de estados, familias y empresas y las enormes deudas no se pueden pagar.
El profesor Niño no aporta demasiadas soluciones y realiza demasiados paralelismos con la Gran Depresión. Razones no le faltan para ambas cosas, puesto que los principales economistas mundiales no se ponen de acuerdo en las medidas correctas para salir de la crisis y las comparaciones con el período de los años treinta -estadísticas en mano- son sorprendentemente similares.

Entre otros de sus postulados, afirma que el modelo actual está agotado porque se ha basado en la creación de PIB a partir del desplifarro y la asunción de que las materias primas y recursos financieros eran infinitos. En su visión del futuro que nos espera, ve un mundo de supereficiencia económica, robots y máquinas que sustituirán al factor trabajo que crearán un desempleo estructural muy elevado y la potenciación de regiones y sectores económicos viables que tendrán un poder ascendente en detrimento de los estados.

También sobra población. A montones. Para este problema todavía no nos ha dado -o no se ha atrevido- a proponernos una solución.

Sin embargo, el profesor Niño desprende un halo un tanto turbio en algunos de sus planteamientos e incluso en aspectos de su trayectoria profesional. Sus trabajos pseudo científicos basados en la astrología, sus convicciones políticas -aunque las niegue mil veces- y afirmaciones cercanas al paganismo masónico dan buen ejemplo de ello.

Pero de esto hablaremos más adelante.













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