domingo, 2 de febrero de 2014

Vuelta a los orígenes

Hace unas semanas escuché a un filósofo hablar del Nuevo Sistema Económico. No era una profecía, sino la alternativa sostenible al capitalismo liberal.

Visto que el sistema de crecimiento infinito es inviable, que se generan ciclos de apalancamiento/desapalancamiento que producen los económicos y que los recursos y el trabajo son limitados y escasos, no queda otra que pensar en otros modelos.

No le interesa al Liberalismo Económico un cambio de sistema, o mejor dicho, la crisis del sistema sí ha interesado a dicha corriente. ¿Por qué? Porque se ha conseguido que en la Europa del Sur, se propaguen las reformas de desprotección social, darwinismo económico y desrregulación. Todavía no han conseguido uno de sus objetivos finales, que es la eliminación de los Bancos Centrales, pero tiempo al tiempo.

No obstante, e ideologías a parte, lo que queda claro es que la Crisis ha sido sistémica. Los gurús del mundo de Blade Runner predicen un cambio de modelo basado en la eficiencia como máxima absoluta, escasez del trabajo, por no ser un bien necesario para la economía, y prevalencia de concentraciones sectoriales sobre Estados.

Lo peor de todo es que creo que sí llevamos ese camino, pero lo que no tienen en cuenta es que, como casi todo en Historia, sí puede tener vuelta atrás. Dicen que las revoluciones no están de moda. Es un error histórico tal aseveración. No por estar en el siglo XXI dejamos de contener nuestro instinto levantisco hacia los poderes que provocan un malestar social.

Aquel filósofo que esuché sí parecía coherente. Una nueva ruralización es probablemente la vía de eregir una economía realmente sostenible, con más puestos de trabajo y una sociedad menos deshumanizada. Me encantó la idea porque yo siempre he opinado lo mismo.

Para lograr esto, como siempre, primero habrá que conquistar la cultura; después caerá todo lo demás.

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