- Mercado: Entelequia que engloba a aquellos que demandan u ofrecen algún bien o servicio. Su palabra es cincel sobre las piedras de La Ley. Nada ocurre por perturbación -a no ser que sea el Estado el que actúe por detrás- sino por la mano invisible del dios del capitalismo. Está en todas partes, de tal modo que existe mercado bovino -de vacas- y laboral -de personas (!)-. Siempre es justo y termodinámico (busca el equilibrio perfecto y posee unas leyes imperturbables e independientes del sistema de referencia.) Casi un corolario de la Relatividad General.
- Deuda: Concepto criticado en la actualidad por los liberales, en su tiempo tuvo buena acogida tras la demostración de un teórico por sus beneficios para el accionista. Si una empresa tiene beneficios, ¡para qué dejar algo en Tesorería! Reparte las "chuchas" y para circulante te financias con crédito. De este modo nos enseñaban en la Universidad que ejemplos de gestión eran compañías como la Telefónica, con casi 60 000 millones de euros de deuda.
- Deuda del Estado: Caso particular del anterior término.Es detestable. Está relacionado con el dinero fiduciario, impuestos, inflación, etc... Y si mentas a Keynes, mejor vete a tu casa. Eso de que la demanda agregada puede entrar en caída descendente ya lo arreglará el Mercado. Amén. (Curioso que EEUU haya vuelto a medidas keynesianas que, aunque no han recuperado del día a la noche la economía, sí parece que han evitado el colapso). Mención aparte merecen los socialdemócratas de medio pelo que no saben si Keynes es un "aftershave" para el cutis o uno de los pilares que encauzaron la Crisis de los 30. Malgastar no es deuda, es malgastar, aquí y en la China Popular. La Deuda del Estado puede ser un instrumento valioso para períodos de crisis, control de inflación (retirada de efectivo), financiación en situaciones de emergencia (Estados de Guerra, catástrofes)...
- Planificación Económica: Esto es lo más parecido a los planes quinquenales de la Unión Soviética. Sin embargo, la Historia Económica acredita el éxito de la planificación -hasta donde dicta el sentido común- en ciertos sectores y para fines concretos. La industrialización de Japón es uno de los mejores ejemplos y casos de éxito. A esto hay que añadirle la planificación energética, que busca la defensa de la economía de un país ante cambios geoestratégicos y políticos.
Sería interesante realizar un ejercicio similar con otras "ideologías". En el caso del "socialismo" es realmente complicado porque ya nadie sabe lo que es o significa. Lo trataremos, pero no como socialismo puro marxista, sino como el inestable coloide de ideas contradictorias en que se ha convertido.
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