En España cuando hay una crisis, el indicador que más se desploma es el del empleo. En todas las crisis importantes desde los años 80 hemos alcanzado el 20% de paro. Son cifras absolutamente tercermundistas y hay que preguntarse un poco el porqué de tal debacle. Algunos sostienen que se debe a la rigidez del mercado laboral. Personalmente no encuentro la conexión para un patrón de comportamiento tan claro. Quizá la respuesta la podamos encontrar en el modelo económico.
Para mi lamento tengo que dar la razón en parte a Niño-Becerra: El modelo productivo español es muy intensivo en factor trabajo, y además procíclico. Estos son los puntos clave. Tres ejemplos:
- La construcción. Tradicionalmente, desde los tecnócratas del franquismo hasta día de hoy, gran parte de los problemas se solucionaban cuando el "ladrillo" iba bien. Requiere de mucha mano de obra y tiene un impacto positivo sobre una amplia parte de la economía.
- El turismo. También requiere de mucha mano de obra. Aunque no se ha desplomado nunca el mercado exterior en esta materia, sí lo ha hecho el interior. Es también absolutamente procíclico y depende de la estabilidad política. Ojito por tanto con las aventuras de nuestros gobernantes, que nos jugamos el pan.
- El modelo industrial. España tenía un tejido industrial interesante hasta los años 80. La entrada en la UE, la falta de inversión para modernizar y en parte el modelo en sí mismo han dañado el sector secundario. En lo referente al modelo, no hemos sido capaces de sustituir la fabricación de automóviles por otras industrias. Este tipo de factorías son un ejemplo de modelo industrial volátil -se muda con facilidad a países con menores costes-, absolutamente procíclico e intensivo en mano de obra. En Italia el automóvil tiene un gran peso, pero allí tienen marcas de primera categoría como Ferrari o Lamborghini, que fabrican coches casi artesanalmente pero con un gran valor añadido. Otro ejemplo son los astilleros. Corea del Sur no utiliza esclavos para competir tan duramente en precios y calidad, sino obreros muy cualificados y modernos métodos de fabricación.
Cambiar el modelo económico es fácil sobre el papel, pero para llegar a conseguirlo tiene que darse un gran pacto de Estado, un plan a dos décadas vista que favorezca la creación de un nuevo tejido productivo. Las posibles claves, a continuación.
- Descubir lo que se nos da bien y nos diferencia del resto. En España somo buenos en muchas cosas; en algunas hasta punteros. Los recursos son escasos y hay que usar la mayoría en apuestas seguras.
- Invertir en investigación pura y aplicada, pero en serio. Para lograrlo no basta la inversión del Estado -que es fundamental- sino también la agrupación de empresas que aporten un canon voluntario para obtener patentes para su sector. El campo de aplicación es infinito, desde nuevos materiales, mejoras en eficiencia energética, nuevos productos, mayor eficiencia logística o productiva, etc. Un ejemplo: nuevos catalizadores convertirían nuestra industria química en mucho más competitiva.
- Educación Social. Debemos aprender a comportarnos más como individuos que forman parte de un grupo con objetivos coumunes que como cuarenta y cinco millones de sociedades.
- Inversión del Estado en empresas de sectores estratégicos que creen una semilla de conocimiento a su alrededor. Microelectrónica, aeronaútica-espacial, militar y química, por ejemplo.
Entre los puntos fuertes que a medio plazo podemos potenciar:
- La gastronomía. La buena restauración mejorará sin duda la calidad de la demanda del turismo.
- Infraestructuras. Las empresas constructoras españolas han llevado a cabo proyectos muy importantes en todos los aspectos. Mejorando los métodos de venta y la imagen de las empresas, resultaríamos todavía más competitivos.
- Medicina. No sé por qué no se ha explotado este sector, pero nuestro Sistema Sanitario forma a grandes profesionales en medicina y enfermería, con aptitudes en casi las últimas vanguardias de la profesión. En lugar de la emigración individual de profesionales, la creación de clínicas privadas en el extranjero o en España, podrían suponer un negocio rentabilísimo para sectores de alto poder adquisitivo.
- La lengua. El español es la segunda lengua no autóctona más hablada en el mundo. Es un activo importantísimo potenciarla, porque facilita negocios, encuentros culturales, turismo y la apertura de sectores como el editorial o medios de comunicación.
- Defensa. Fundamentalmente el sector naval español es capaz de realizar casi todas las empresas de mayor complejidad. Sí, allí están los S-80, que están teniendo muchos problemas, pero no ha habido serie de submarinos nueva que no haya pasado un calvario hasta su mejora. Si nos rendimos, otro cogerá el testigo. Se deben solucionar los problemas, mejorar sus prestaciones y ser adquiridos por la Armada para su publicidad internacional. Una vez limados los aspectos técnicos y operativos, la serie podrá seguir mejorándose, siendo un interesante producto de exportación. En fragatas no tenemos que envidiar a ningún país. Quizá deberíamos ser más ambiciosos en portaaviones.
- Ferrocarriles. Somos de los mejores en construcción de dichas infraestrucutras, de trenes y sistemas auxiliares.
- Agricultura. Sí, la agricultura no es sector del pasado. Holanda o Dinamarca tienen un sector primario con un peso elevadísimo en su economía. Nosotros lo tenemos todo para ser competitivos en este aspecto, pero hace falta una agencia comercial que venda los productos a precios justos, si es necesario buscando otros mercados no europeos. También es necesario abandonar cultivos en los que no podemos competir -grano en muchas regiones- por otros en los que sí (un nuevo sector forestal, producción de biocombustibles, etc..).
- Asesoría, pero sin venta de humo. Gran parte de la Administración es un ejemplo de eficiencia en Europa, aunque no lo creamos. Desde el sistema sanitario, la gestión de donación de órganos, hasta las fuerzas de seguridad del Estado. Todo esto es un producto y es exportable.
- Bajar las aportaciones a la Seguridad Social por parte de las empresas y sustituirlo paulatinamente por otro tipo de impuestos, como al juego (en internet, en casinos, etc), a la pornografía, economía financiera y el uso del Fondo de las pensiones en inversiones rentables como fondo soberano.
- Modelo CTS. Se da en varios países, sobre todo de América Latina. Es un fondo personal en el que aportan la empresa y el trabajador una cantidad de su sueldo. Permite rescatarlo cuando se cambia de trabajo o cuando se es despedido. Facilitaría la movilidad de los trabajadores y la flexibilidad del mercado laboral con una mayor red de protección social. Eso sí, no habría que dejar de lado el servicio de desempleo actual.
- Servicio militar voluntario para jóvenes en paro. Tras un proceso de admisión, podrán formar parte de las fuerzas armadas, recibir formación humanística, técnica y profesional para su desempeño militar y posterior en la vida civil.
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