Se ha escrito mucho, se ha debatido demasiado y se han lanzado boomerangs de ida y vuelta contra Podemos, ese gran desconocido mediático, y parece que gran protagonista, de la función que comienza en unas horas.
La mejor reflexión no se realiza buceando por su programa político y ni mucho menos escuchando sus representaciones electorales. Para un buen análisis siempre he pensado que es crucial fijarse en las personas y saber leer entre líneas. La mejor forma de lograr lo primero quizá sea evaluar el pasado, presente y futuro de los líderes, su trabajo, su familia. En definitiva el contexto que ha hecho a la persona y que la sostiene. Para lo segundo es importante lo primero y además aprovechar los deslices, que suelen ser mucho más significativos que las poses.
Pablo Iglesias, un hombre que ha sido amamantado con la leche de una Luperca tipo Pasionaria. No es coincidencia que sus padres aprovecharan el apellido para colarle el nombre a la Historia.
Un hombre que en el día de reflexión se va a jugar a fútbol con una camiseta de España no oficial -con los colores de la república- y se deja ver con ella. Un hombre que ha trabajado en coordinación de grupos anti-globalización, que se ha dedicado a medrar en la Universidad y que vive, actualmente, de ser profesor (amén de algunos trabajillos extra en lo que parece haber colaborado, como asesorías a regímenes populistas semi-totalitarios. No olvidarse tampoco del pastón ganado como tertuliano televisivo).
Resumiendo mucho y dejándonos atrás interesantes pinceladas, declaraciones escandalosas y vínculos con entornos proterroristas, ya podemos esbozar un retrato de dibujante de la Plaza Mayor. El hombre que "habla para los que se levantan a las 6 de la mañana" no ha pegado golpe en su vida. Que no ha dado un palo al agua. Que no, que conserva todo el pelo -quizá la genética le ayude, no lo sabemos- no por levantarse a las 6 am precisamente, sino porque ha sido uno más de esos beneficiados del Sistema. Bequitas, doctorados con padrinos y una plaza en la Función Pública. Y olé, torero de salón.
De Errejón y el resto de la Compañía retro-progre, poco más que decir. Comparado con nuestro "Lenin español" (aquí era una tentación referirse a Largo -que de caballero tenía sólo el apellido materno- al igual que Monedero llama al no pasarán para luego retirarse a su estudio presidido por un deslumbrante "Apple").
Para finalizar, unas pequeñas reflexiones. ¿Quién tuvo la idea de contratar al "equipo A" del post-marxismo como asesores? ¿Por qué unos imberbes, casi púberes algunos, habiendo grandes pensadores con prestigio de verdad y en línea ideológica? ¿Por qué no los trajeron de Cuba, por ejemplo, que tienen mucha más experiencia y una dictadura comunista de rancio abolengo?
Algunas respuestas posibles serían:
- Los regímenes bolivarianos tienen en común la gran carencia de base cultural, intelectual y preparación de sus dirigentes, militantes y simpatizantes. Un proyecto "amateur" haría sonrojar a un pensador con empaque, además de que a nadie con prestigio que perder le gustaría mezclarse en dichas empresas. Qué cosa más lógica que contratar a pensadores del mismo perfil.
- Quizá se buscaba un efecto de reciprocidad. Alimentar el chavismo en Europa, algo que en España se ha conseguido levemente, pero más que en Alemania al menos. Gracias a Dios aquí han llegado muchos refugiados políticos del chavismo y casi cualquiera conoce a un venezolano de bien que te cuenta las verdades del nuevo paraíso socialista. Si no fuera por eso, no habría contrainformación.
- Yendo más allá, quizá los formadores más bien fueran los formados. Antaño esto se conocía como traición y en cualquier caso, debería ser -creo que ya lo está siendo- seguido de cerca por nuestras fuerzas de seguridad.
Así las cosas, el populismo ganará en unas horas ediles por toda la geografía española. Brindis en herrikotabernas y algún que otro pase de verónica -en el cuarto de estar- para celebrarlo.
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